10 Confesiones de una Mala Madre

Hace unos días en el blog de Libertad Condicional leí este post. Dió en el clavo.Ya había hecho esta lista mentalmente y entre lágrimas. Ya me había autoflagelado por no sentir lo que los libros me chivaron que iba a sentir o por no querer llevar a cabo lo que los pediatras famosos y las demás madres exigen constantemente con “ese” tonito malicioso.

mamaAsí que hoy paso de todo, me sumo a la bloggera valiente y confieso:

1. No tenía especial ilusión por verle la carita. Todos los libros, al llegar al 8º mes daban por hecho que tendría infinitas ganas de que naciera el bebé. Yo no. Sólo pensaba en las agujas, las vías, la sangre, el dolor y la incertidumbre.

2. Nunca esterilizo nada. Lo hice una vez y dios sabrá cuándo será la próxima.

3. A veces olvido cambiarle el pañal. Intento corregir esto porque me muero de pena cuando le quito el pañal y pesa más que ella.

4. No me cae bien Carlos González. El mundo de Yupi me da desconfianza y que todo lo pinte taaan bonito, taan fácil, taaan ideal y blabla, me cansa y me aburre. Los hijos son lo mejor del mundo pero no es el camino del arcoiris.

5. Le puse el chupe a la semana (Llegados a este punto Carlos González debe estar llevándose las manos a la cabeza).

6. Algunas veces y, bajo desesperación, le he cantado BOOOOOOOOMBA de king África y alguna de Azúcar Moreno para que dejara de llorar #mátamecamión

7. Le he limpiado la cara con el dedo gordo chupado. Esto juré y perjuré que nunca lo haría pero tengo que decir que cuando me descubrí haciéndolo me dí cuenta de que era madre.

8. No soy capaz de cortarle las uñas. Desde pequeña recorto fatal, es mi tarea pendiente en la vida. Recuerdo que pensaba que no iba a poder hijos porque no iba a ser capaz de cortarle bien las uñas. Hija si tengo pero las uñas son tarea del padre.

9. Cuando apenas tenía un mes, me fui al cine con el papá y no lloré.

10. Y…me uno al paredón de fusilamiento con @angulita. No me gusta dar la teta.

Sin embargo, me paso horas cantándole, jugando con ella, hablándole y dándole besitos. La hora del baño es nuestro gran momento y digo la hora porque suele durar eso mismo: espumita, chapoteos y un buen masaje. Nos dan las tantas entre sábanas los tres acurrucados. Aunque sólo tiene dos meses, no le faltan los cuentos, las canciones y los vídeos de dibujitos. Quizá no soy una mamá Zen, quizá no soy una mamá modelo pero, y a pesar de mis confesiones, ¡soy una madraza!

Espero que os suméis a las confesiones. Desahogo total 🙂

Feliz dia!

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