Flexible Love

Buenos días!

Hoy os traigo la obra maestra del joven diseñador taiwanés Chise Chiu. Un proyecto ecológico fabricado con cartón y maderas recicladas.

Se trata de un sofá flexible que se abre como un acordeón con aforo máximo de (atención!) 16 personas. Parece increíble pero esta original estructura es capaz de soportar hasta 1.920 kg y además es la solución perfecta para problemas de espacio. Se pliega súper fácil y listo. ¿Que llegan más invitados de la cuenta? Se estira el sofá como un gusanito y todos cómodos. ¡Qué inventazo!

Os dejo un vídeo para ver los usos y todas las posturas que pueden conseguirse con él.

Eso es todo por hoy! 🙂

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Asia en cajitas!

Cada vez estamos más cerca de la cultura asiática. Cada vez son más los que viajan a occidente, de viaje o para quedarse y cada vez sabemos algo más de ellos, aunque sean bastante herméticos. Yo, sin llegar al frikismo anime ni nada por el estilo, soy una enamorada de la cultura asiática. Son tan tan distintos, tan desconocidos y es tan difícil conocer realmente su cultura que me encanta. Hace un tiempito, estuve haciendo un trabajo de investigación que resultó súper impactante: el sexo en Japón. Y flipé tanto con las diferencias con occidente que a partir de ahí leo y averiguo todo lo que puedo de ellos en cualquier aspecto.

Hoy no os voy a hablar de sexo ni nada por el estilo porque no es el lugar xD Os traigo algo más acorde: packaging asiático (a ver si se nos pega algo!)

El primero está basado en el diseño de las Pagoda, los edificios típicos de China.

Consiste en una caja de varios pisos con la idea de no mezclar los ingredientes. Carne, arroz, pescado…todo por separado.

El montaje de las cajas prescinden de pegamento ni de grapas. Un poco de arte al montarlo y al desmontarlo y listo. Como véis es todo de cartón pero la superficie de cada cajita está recubierta con una cera especial para que no chorree la salsa agridulce ni el aceite de sésamo (piensan en tó!).

Además fijáos que incluye los palillos, es el mango para transportar la comida.

Y, como no, eco-friendly. Se desmonta rápidamente y se pliega para ser reciclado una vez la barriga esté llena 🙂

Chulo, ¿no?

Y ahora, un packaging japo. Más sencillito pero muy cuqui. Inpirado en las geishas.

Así da gusto comprar comida para llevar. Nada de bolsas de plástico, tuppers de aluminio ni cutrerías por el estilo.

Fotografías vistas aquí

Feliz día!!

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Una tela japonesa et voilá!

Japón es un lugar que me despierta muchísima curiosidad. Bueno, Asia Oriental en general. Me gusta averiguar cosas sobre qué hay dentro de sus cabezas, cómo ven el mundo, cómo piensan, qué cosas le atraen…Son demasiado distinto a nosotros y eso me encanta.

El furoshiki es una tela que se usa en Japón desde los años 700 más o menos. Se usa para envolver cualquier cosa, para transportar cosas e incluso para envolver regalos. Es verdad que su uso ha ido decayendo con tanta bolsa de plástico y es una pena porque el furoshiki es una manera 100% ecológica y chulísima de envolver cualquier cosa.

¿No es chulísimo? ¡Yo quiero mis regalos envueltos con un furoshiki! 🙂

Feliz día!

No olvidéis echarle un vistacito a nuestra tienda online. No os perdáis las nuevas riñoneras y mochilas. Son chulísimas!

El paraíso existe y está en Colombia

Soy sevillana, sevillanísima. Se me ponen los pelos como escarpias cuando leo la famosa cita de Antonio Gala: “Lo malo no es que los sevillanos piensen que tienen la ciudad mas bonita del mundo…lo peor es que puede que tengan hasta razón” y cuando llega marzo y se abren los azahares voy por la calle sonriendo de oreja a oreja. Pero eso no me hace negar lo que he visto con mis propios ojos…Sevilla, será la ciudad más bonita del mundo pero Colombia es el país más bonito del mundo.

Vale, yo tengo un vínculo especial con Colombia. Carlos, mi marido, es colombiano y tres de mis mejores amigas también. Pero os juro que estoy siendo objetiva. El año pasado por estas fechas volvía de estar tres meses en Colombia. Era la primera vez que iba y entre reencuentros con amigos, familia, etc, los tres meses se nos quedaron cortísimos pero el viaje al Tayrona era parada obligatoria.

El Parque Nacional Tayrona está en el Caribe colombiano. Pero Caribe de verdad, puro. Selva y playa. Nada de hoteles en primera línea de playa. Nada de pulseritas Todo Incluído. Nada de hamacas y mojito en mano. Nada de playas abarrotadas de turistas borrachos.

Una vez que se llega al Parque, nos queda un camino de hora y pico por la selva. Mochila en la espalda y a disfrutar del paisaje. Hay que llevar todo lo necesario para el tiempo que pensemos estar allí: tienda de campaña, comida,ollas, ropa, medicinas, etc. No vamos a un camping, no hay supermercado ni Mercadona cerca. El camino tiene tramos que se hacen pesaítos, por eso mejor hacer un viaje con todo lo necesario para no andar haciendo el camino cada dos días.

Si tenemos suerte, podemos encontrar varios bichitos por el camino: ñeques,  mariposas como una mano de grandes y de mil colores, monos tití y hasta monos aulladores.

¡Llegamos! Lo mejor es alojarse “Donde Andrés”. Como os dije antes, no es un camping. Es la finca del tal Andrés y el te alquila un espacio por tres duros (el regateo es deporte nacional en Colombia, así que practícalo) para que pongas la tienda. El baño es un wc con una cortina de baño y la ducha es al aire libre y está junto a un riachuelo. Nada más parecido a Naúfrago.

Nos instalamos: tienda lista, ramas secas, dos pedruscos grandes y una reja y cocina lista, una cuerda entre dos árboles y tendedero listo. No necesitamos nada más. ¡A la playa!
El Parque es grande y tiene varias playas. Para ir de una a otra hay que caminar bastante (de nuevo por la selva). Hay playas para todos los gustos: de arena fina y blanca, de arena oscura, con olas, con agua tranquila como un plato, con corales para bucear, playas en las que no ves a nadie en todo el día, playas con más ambiente… Pero todas vírgenes. Naturaleza 100%. Incluso si pateas bastante y estás al loro, descubrirás dos playas escondidas atravesando un manglar.

Hay pescadores a quién les puedes comprar una pieza para darte un homenaje o, si lo prefieres, hay un quiosquillo (algo parecido a un chiringuito) en uno de los accesos a la playa donde te cocinan el pescado muy rico. En otro de los accesos hay una señora que vende arepa’ehuevo (arepas de huevo), no os las perdáis por nada del mundo. Y esa es toda la oferta gastronómica, el resto tiene que salir de vuestro arte con las ollas y vuestra habilidad en coger cocos y plátanos.

Hay una ruta hacia Pueblito, un antiguo pueblo indígena. Es duro pero muy chulo. El camino está compuesto por lozas de piedra, algunas de ellas están un poco sueltas y suenan cuando las pisas, ésto fue invento de los indígenas para saber, por el sonido, si subía gente hacia su poblado y cuántos eran. Ahí si que es muy probable que se dejen ver algunos monos aulladores o al menos, seguro que los escuchas.

Por la seguridad no tenéis que preocuparos. Ese problema está muy controlado en Colombia, digan los medios lo que digan. Os dejo este vídeo para que flipéis y os convenzáis.

Bueno, espero que os animéis a conocer Colombia. Vais a disfrutar de verdad, por algo es el segundo país más feliz del mundo, ¿no? 🙂

¿En tu cama sustentable o en la mía? : ¡El ecosexo está de moda!

Hoy quiero compartir este artículo que escribir hace unos meses para la revista de una ONG de Mujeres con VIH de Latinoamérica sobre el ecosexo! Es divertido y os lanzo un par de tips que pueden ser útiles para respetar el medio ambiente desde la cama y en pareja. ¡Ahí va!

Dice Woody Allen que “el sexo es lo más divertido que se puede hacer sin reír”.
Y debe tener razón porque según Durex dedicamos un tercio de los días del año
en este menester. Ya están escritas páginas y páginas de los beneficios del acto
sexual: protege frente al cáncer, es antidepresivo, ayuda a conciliar el sueño,
fortalece las defensas, reafirma vientre y nalgas y hasta mejora la memoria. Pero,
¿qué tal si usamos el sexo como escudo protector del medio ambiente? Nuestro
aporte, además de muy placentero, puede tener una visión futurista y solidaria
con el mundo que dejamos a nuestros nietos. ¿Por qué no excitarse por una buena
causa?

Aquí, un mini manual para transformar tu libido en un pulso ecológico. ¡Toma nota!

1. La conquista
Barra libre de sonrisas, exaltación de la simpatía, risas flojas y ¡dudas! Muchas
dudas. ¿Qué me pongo? ¿Huelo bien? ¿Me maquillo? ¿Llevo escote?
El 67% de las personas rechazaría a su pareja por su olor. El olfato tiene un
componente emocional muy fuerte así que ¡atenta! Lo más “verde” es elegir una
fragancia natural, como el aceite de jazmín. En cuanto al modelito, usa ropa de
algodón orgánico, lino o seda. ¡Nada de cuero sintético o ropa a base de PVC!

2. Cena romántica
Indispensables las velas. Son románticas y muy eco-friendly. El menú debe ser
saludable, para asegurarnos un mejor desempeño posterior, y afrodisíaco para
llevar el erotismo a las nubes. Almendras, higos, bananas, miel, aguacates,
frutos rojos y chocolate no pueden faltar en nuestra lista de la compra.
¿Ostras? Las tachamos si queremos mantener en armonía el ecosistema marino.

3. Un detallito
¿Flores?, ¡atrás!, se mueren a los pocos días y pueden causar alergias. Plan B:
regala chocolates veganos, un masaje sensual o una botella de vino pero… ¡con
corcho natural!

4. Eco-lubricación
Un poco de lubricación extra siempre es bienvenida durante una intensa sesión
con tu pareja. La lengua es el mejor instrumento para ello y la saliva es el
lubricante más popular y barato del mundo. ¿Necesitas una sustancia más
resbaladiza? El aceite de oliva puede ser una buena opción y las manchas en las
sábanas son fáciles de sacar.

5. Juguetes “verdes”
La gran mayoría de los juguetes están elaborados con químicos que no son
buenos para tu salud ni para la del planeta. Por un puñado de euros puedes ir
a la última, ecológicamente hablando. Látigos de goma reciclada, vibradores
de bajo consumo, lubricantes orgánicos o el Sola Vibe, una bala vibradora que
funciona por energía solar, tiene tres velocidades y una autonomía suficiente (o
no…) de tres horas y media.
Si prefieres algo más sencillo, los juguetes de vidrio son un acierto y son fáciles
de lavar.

6. Cuídate cuidando los bosques
Aunque hay preservativos hechos con intestinos de cordero, éstos no protegen
contra las enfermedades de transmisión sexual.
Así que seguiremos usando los preservativos de látex aunque no sean
biodegradables. Como compensación, los ecoamantes podemos llevar a cabo
dos acciones: evitar tirarlos en el retrete y comprarlos en grandes cantidades,
hacerlo por unidades conlleva mayores gastos de packaging.

7. Sobre ruedas
Está demostrado que una buena condición física estimula el deseo y los
impulsos sexuales. ¿Qué tal si en la próxima cita os encontráis sobre ruedas?
Combate el calentamiento global y di “no” a los taxis y a tu propio auto. Una
cita en patines o en bicicleta son buenas ideas para moverse con conciencia
social.

8. Se hizo la luz
¿Quién diría que un candelabro además de crear una atmósfera sensual ayuda a
detener el calentamiento global?
Apaga las luces y enciende velitas. Las velas que sean de cera de abeja y trata
de encenderlas con fósforos en vez de con un encendedor. La penumbra es
romántica y estimula el sentido del tacto, básico en las relaciones.

9. Ducha de dos en dos
Sólo el 3% del agua del planeta es potable y más de mil millones de personas
no tienen acceso a agua limpia. Teniendo en cuenta este dato, ducharse sólo
supone un atentado ecológico y hacerlo en pareja puede ser una experiencia
sumamente erótica.

10. Recicla tras el “off”
Nuestra responsabilidad con los juguetes eróticos no se termina cuando le
damos al botón de “off”. El prospecto de las anillas desechables de Control,
advierte: “Una vez utilizado, extraiga la capsula vibradora del anillo, rómpala y
separe la batería. Ésta debe ser depositada en un contenedor adecuado. El resto
de materiales deposítelos con los residuos plásticos.”

Si, llegados a este punto, catalogas de pecado mortal el malgasto de energía
¡enhorabuena!, eres una completa ecosexual. Y, tranquila, el color verde ya no
tiene las connotaciones negativas de hippie aburrido. Ser verde está de moda y…
¡Salvar el planeta nunca fue tan sexy!

Espero que os haya gustado, tenéis toooodo el fin de semana por delante para ponerlo en práctica, ¡ya me contaréis! Feliz finde.

Vero.

Detras de Olivia hay una artista de cuidado

Ya os he hablado en alguna ocasión de los Jabones de Olivia pero lo hacía desde la admiración por el trabajo hecho con cariño y desde el feeling que siento por Paula (la genia que está detrás de Olivia) desde que sigo su blog y su trabajo.

Pero, por fin, voy a poder hablar de sus jabones desde la experiencia porque tengo en mi poder algunos de ellos (jijijiji). Me vuelve loca el packaging de los productos. Cada jabón tiene una etiqueta que explica para qué es recomendable y los ingredientes que contiene. Los nombres son geniales: S.O.S. Sálviame, El príncipe azul, Heidi, Mr Fantastic, Mirinda, Mojito…Y los textos son súper divertidos! Mirad el texto del jabón Heidi:

“Nuestro jabón más saludable te trae la lozanía del campo concentrada en una pastilla. Hidrata tu piel y la mima con sus poderes calmantes. El romero exfolia al máximo para dejarte una piel como la de una niña. Será capaz de cuidarte como el mejor abuelo y haría andar a la mismísima Clara”

Detrás de los textos estupendos y los envoltorios preciosos (con lacito y sellito de lacre corporativo, ideal), están los jabones! Antes de abrir el paquete que me envió Paula, ya olía tooooda Malanga a auténtico, a olor que sólo se encuentra en las casas de las abuelas. Me llevé un rato con el paquete pegado a la nariz, mmmm no os lo podéis imaginar, !es adictivo!.

Yo le pedí a Olivia un jabón para relajarme, uno para activarme y el de Mojito que no me lo quería perder por nada del mundo! Los elegidos fueron S.O.S Sálviame, El príncipe azul y el de Mojito. Además me obsequió con un Chocoorgasm y un bálsamo genial John Lemmon (Mil gracias!).


El sábado después de cerrar la tienda y mientras se hacía la cinta de lomo con ciruelas (mmm…), fue el momento elegido. Estaba reventada de toda la semana y me merecía un premio porque sí…me llevé un ratito delante de mi S.O.S Sálviame porque me daba pena desenvolverlo, pero al fin cerré los ojos y tiré fuerte como si me estuviera haciendo la cera, sin miramientos.

Y me duché! No sabía si seguir enjabonándome o pegarle un bocao…que bien olía! 🙂 Es genial y deja la piel super suavecita. Me encantó!

Mi segunda experiencia Oliviesca fue el lunes. Me desperté y dije en voz alta: “Ojúuuuu, ¿por quéeeeeee? To los lunes igual” Y automáticamente se me encendió la bombilla…TÍN!! No, este lunes no va a ser igual porque la semana empieza marchosa…Mi jabón de Mojito!! Y me faltó tiempo pa bajar a ducharme. Otra vez el ritual del tirón sin miramientos al papel precioso y al agua pato. Mmmm…limoncito, hierbabuena…súper refrescante. De aquí en adelante, mi placebo para mi enfermedad de los lunes 🙂

Otra cosa que me tiene enamorada es el bálsamo John Lemmon que recibí. Éste sí que me lo unto en los labios y lo chupo de verdad, me pone hasta nerviosa. Y no sólo sirve para los labios, por su alto contenido en limón sirve también para los granitos, las picaduras de bichos, para las cutículas y las uñas o para las jaquecas: un poquito en los puntos de presión y p’alante.

Estaba esperando a necesitar un baño relajante para estrenar el Príncipe Azul y el martes fue el día elegido: muchos quebraderos de cabeza, el deo machacao de tanta calculadora, nuevos inventos y trabajos terminados a última hora, fueron los causantes de mi ducha Felipesca.

¡Recomendable 100%! La lavanda te deja lista para contar ovejitas 🙂

Y aún me queda por estrenar el Chocoorgasm…que lo estoy reservando para el finde. Pero me juego el deo chico (que no me sirve pa ná) que va a ser otra pasada.


En fin, que además de colaborar apoyando a una joven empresaria en los tiempos que corren, creativa, artesana, buenrollista, divertida y súper, súper profesional, el disfrute está 100% asegurado. Palabra de Malanguera. Animaos a probar (os dejo de nuevo el link de su blog), no me digáis que no es un regalo chulo (y se acerca el día de la madre!).

Feliz día!

Vero.

Ponte guapa y salva los elefantes!

 

Hoy quería hablaros sobre una semilla con la que trabaja uno de los artesanos que colabora con Malanga: la tagua.

En los espesos bosques tropicales y húmedos de Colombia, crece una planta conocida como tagua o marfil vegetal. Fueron los indígenas Emberá y Wounaan  los que trabajaban esta semilla, confeccionando, sobre todo, botones.

Visto aquí

Siglos después, el invento del plástico acabó con la popularidad de la tagua y los botones y accesorios de alta calidad empezaron a ser elaborados con marfil animal (un 0 para el ser humano)

Anillos de tagua

Pulsera hecha con tagua

Gracias a los gritos de los ecólogos que exigen preservar el medio ambiente y prohibir la caza de elefantes para la extracción del marfil, grandes diseñadores como Christian Dior, Yves Sant Laurent o Versace están empezando a apostar por colecciones de ropa confeccionadas con materiales naturales. Por ello la tagua está pasando de ser una humilde palmera para convertirse en un producto de gran valor comercial a nivel mundial.

Y por eso en Malanga es una de nuestras apuestas más fuertes. Todo el mundo se queda sorprendido del trabajo y la dureza del material, si eres una disaster, la tagua está hecha para ti, la puedes tirar de un quinto piso que no se rompe 🙂

Solitario flor de tagua pintado con la técnica batik

Gargantilla trenza de tagua

Gargantilla aguaje hecha con tagua

Gargantilla hecha con tagua y bombona (otra semillita)

Pectoral egipcio hecho con tagua

Solitario tagua dona batik con cordón de cuero

Gargantilla dona de tagua pintado con la técnica batik

Por supuesto todos los modelos que habéis visto y muchos más están a la venta en Malanga 🙂

Feliz día!